Se supone que tengo que poner aquí todas las empresas en las que he trabajado, sus logos, mis logros y tal… pero eso te lo voy poniendo en el camino.

Yo fuese tú me preparaba un cafecito porque esta historia es larga, aunque no tiene desperdicio.

Primero te cuento en lo que te puedo ayudar y ya si eso luego me doy yo mismo palmaditas a la espalda.

Si estás leyendo esto, lo más probable es que quieras entender de qué va esto de Bitcoin y por qué me obsesioné a tal punto que decidí dedicar mi tiempo a compartir mi visión y lo aprendido con los demás. Porque eso es lo que te llevas si decides que quieres que sea yo quien te ayude a dar el paso: mi visión y mi tiempo.

Verás, a veces hacemos cosas, no porque nos apetezcan sino por complacer o impresionar a alguien. De hecho lo hacemos más de lo que creemos. Siempre buscando la aprobación de una persona importante en tu vida. En mi caso fue mi padre. Creo que fue por él por quien estudié ingeniería informática. A mí no me gustaba. Apenas había tías en esa facultad y yo tenía un objetivo muy claro como adolescente entrando a la universidad. Más siendo de pueblo. Encima había tíos muy raros en esa facultad. Igual ahora es distinto.

Mientras estudiaba, trabajaba de profe de informática para personas adultas. Recuerdo que las señoras me adoraban, eran muy majas todas. Supongo que no era el perfil que imaginaban de profesor cuando se apuntaron. A mí me encantaba enseñar lo que sabía o había aprendido. Me llenaba. Me sentía muy útil.

Pero yo quería impresionar a mi padre y dar clase a señoras no era algo que le fuera a impresionar mucho.

Mi hermano, 5 años mayor que yo, se había sacado la carrera de económicas y en pocos años estaba ya de director de banco ya con trabajo fijo y reconocido (ya sabemos que antes de 2008 los bancos eran una fiesta). Mientras tanto yo me las ingeniaba para buscar excusas por suspender asignaturas. En casa era el informático, el que te sintonizaba los canales de televisión y te instalaba el antivirus.

Fue por eso que me metí en Accenture cuando tuve la oportunidad. Un amigo me recomendó, hice las pruebas y pa’ dentro.

Consultor de tecnología.

Sonaba hasta importante.

Allí conocí a gente extraordinaria, pero gente buena de verdad eh, no lo digo por quedar bien. Era gente de esa que escuchabas hablar y no entendías muy bien lo que decían pero sonaba super interesante. Además que tienes que ir de traje y corbata y eso te hacía sentir VIP.

El primer proyecto fue con Endesa en Barcelona en 2011. Era un proyecto para analizar sus procesos e intentar evitar fraudes internos. Estos fraudes que pasan debido a permisos que tienen los que saben como funciona todo en una empresa grande. Ya sabes: creo esta factura, creo este cliente, esta cuenta de banco, transferimos y borramos todo.

Aquí fue cuando empecé a darme cuenta de que se puede generar dinero simplemente tratando de no perder.

Tras este proyecto me salió una oportunidad en Monterrey (México) para Soriana en 2012, el retailer nacional más grande del país. Estas tiendas ya tienen su reputación y sus clientes habituales y venden mucho. El proyecto en sí, era de transformación. Una implementación de un sistema acompañado de un cambio en su manera de trabajar.

De nuevo otro ejemplo de que mejorando internamente, se pueden rebajar costes e incrementar ganancias. Otra vez, no perder mientras puedas ganar internamente.

De México volví a Europa, trabajé para otros grandes clientes como Grand Vision (los que te hacen tus gafas seguramente) y VF Corporation (los de marcas como The North Face, Timberland, Vans…). No me voy a explayar mucho aquí porque es más de lo mismo, optimizar, dejar de perder y reducir costes.

Mi aventura americana empezó en 2016 cuando entré en un proyecto en Walgreens. Luego siguió otro en Nike en 2019, seguido de Gucci en 2021 y finalmente en Ulta Beauty en 2022.

En todos estos proyectos teníamos el mismo objetivo así que ¿para qué cambiar lo que funciona? Vendemos que dejes de perder.

De nuevo todo esto confirmaba que para estas compañías que ya venden tanto solo por el nombre, el mayor beneficio lo tienen dejando de perder internamente.

En EEUU fue donde me convertí en padre y además donde vivimos la pandemia. Fueron años difíciles para todos pero también años de reflexión. Entre tanto caos descubro Bitcoin (como muchos otros) y fue gracias a ello que empiezo a preguntarme cosas tan básicas como esta:

Si nos dedicamos a rebajar gastos, optimizar procesos, automatizar y quitar puestos de trabajo, lo cual ya son ganancias ¿por qué los precios en las tiendas de todos los productos sólo suben?

Si has visto alguna tienda que baje los precios de un año para otro avísame, porfa.

Pues esta fue la primera incongruencia que encontré. Increíble que tras tantos años nunca me hubiera hecho esa pregunta yo mismo.

Luego te vas dando cuenta de que en un mundo lógico, el que pudiera reducir sus costes a la mitad, debería poder bajar los precios de venta a la mitad también y mantener el mismo margen, ¿no? Así todos nos beneficiaríamos. Pero no. Los precios suben. ¿Será que son todos unos avariciosos y nos quieren destripar a todos?

Cuando ves que en estas tiendas se llevan 1-2 centavos de cada dólar es cuando descartas esa opción de avariciosos. Aunque a los políticos les encanta echar la culpa a los supermercados, ya sabes esos cabrones que nos facilitan el ir a un sitio por comida y no a 5 distintos que solo quieren nuestros 2 céntimos de euro o de dólar.

Bueno, pues al descubrir Bitcoin y enterarme de cómo funciona el sistema financiero en el que vivimos, todo encajó:

Y no solo encajó en el motivo por el que los productos únicamente suben año tras año.

Encajó también en el motivo por el que mi generación y la que sigue difícilmente pueda comprarse una casa.

En el motivo por el que no tenemos educación financiera en ningún lado.

En el motivo por el que cada vez hay más obesidad.

En el motivo por el que la unidad familiar ya no es lo que era.

En el motivo por el que hay tanta desigualdad de clases.

En el motivo por el que cada vez tenemos menos hijos.

En el motivo por el que existen las guerras.

En el motivo por el que no podemos fiarnos de ningún político.

Y un sin fin de cosas más que nunca terminaría..

Si te fijas, por mucho que sigamos los consejos de los expertos financieros y veamos nuestro dinero crecer con inversiones, nada cambia. Sigues atrapado y seguirás atrapado en ese trabajo que tal vez te guste, tal vez no, pero que te está quitando la mayor parte de lo más preciado que tienes: tu tiempo.

Y el motivo es que el dinero está roto.

Puede que estés ganando mucho dinero ahora mismo, pero si no aprendes a cómo dejar de perder, te pasará como a estas compañías.

Bueno por si no te has dado cuenta todavía, Bitcoin va de eso, de dejar de perder.

Lo peor es que hemos construido una sociedad bajo unos cimientos rotos. Unos cimientos que pierden valor cada día por diseño. Y no hace falta ser adivino para saber qué va a pasarle a un rascacielos con cimientos rotos. La pregunta no es qué, sino cuando.

Resulta que un desconocido en 2009, inventa unos cimientos que prometían y que con apenas poco más de 15 años se han convertido en algo indestructible.

Que en vez de agrietarse y perder valor con el tiempo, cada día es más seguro y más valorado.

Unos cimientos en los que construir una nueva sociedad.

Esos cimientos es lo que Bitcoin representa.

Por mucho que la gente solo se fije en su precio.

El precio es el entretenimiento.

Preferimos el entretenimiento a la responsabilidad. Pero está bien. Por mí pueden todos echarse 10 años más sin entenderlo.

Tú no, yo quiero que tú lo entiendas y pases a ser del grupo que lo vio venir.

Si eres una persona inteligente y has llegado hasta aquí, sabes que es imprescindible tener Bitcoin. Pero tenerlo tú, no un intermediario. Tarde o temprano, todos lo verán igual.

Me he pasado 13 años ayudando a gigantes del retail a que dejen de perder internamente.

Y esto me sirvió para tener una buena vida, un buen sueldo pero sobretodo para impresionar.

Impresionar a mi padre.

Quien desafortunadamente ya no está. Un cáncer de colon se lo llevó por delante.

Ahora no tengo a quien impresionar y he vuelto a lo que realmente me gustaba. A enseñar lo que sé y mostrar el camino a otros que están empezando.

Ahora me dedico a que personas como tú dejen de perder. Y por experiencia, te puedo asegurar que ganarás mucho más de lo que crees.

¿La diferencia?

A las empresas les cuesta años hacerlo.

A ti unos pocos días conmigo.

Lo que te llevas no es solo aprender Bitcoin, te llevas todos los años de experiencia profesional que llevo en medio mundo. Solo por eso, para mí, ya valió la pena tratar de impresionar a mi padre.

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PD2: Si no aguantas más y quieres dejar ya de perder internamente, es aquí. Oye igual y tengo la agenda muy llena en unos días…